Agosto 2026: el mes más intenso del año, con el 12 de agosto como punto de inflexión
Si hay un mes que los aficionados a la astronomía llevan años esperando, es este. Agosto de 2026 concentra en pocas semanas un eclipse total de Sol —el primero en la Europa continental desde 1999— que desde Italia se verá profundamente parcial, el máximo de las Perseidas coincidiendo con la Luna Nueva, un desfile de seis planetas antes del amanecer y un eclipse de Luna casi total que cierra el mes. El 12 de agosto, en particular, alinea tres eventos en veinticuatro horas: los seis planetas sobre el horizonte antes de la salida del Sol, el eclipse parcial al atardecer y el pico meteórico en la noche siguiente. El panorama planetario cambia respecto a julio: Júpiter reaparece del resplandor solar en el cielo matutino tras la conjunción del 29 de julio, Saturno gana altura apuntando a la oposición del 4 de octubre y Venus alcanza el 15 de agosto la máxima elongación vespertina. Mientras tanto, las noches vuelven a ser lo bastante largas y oscuras para ofrecer por fin sesiones de cielo profundo dignas de ese nombre.
Agosto 2026 en resumen
- 2 de agosto: Mercurio en máxima elongación occidental (19°28', mag 0,0) en el cielo matutino — cometa 10P/Tempel en el perihelio
- 3 de agosto: 10P/Tempel a la mínima distancia de la Tierra (unos 62 millones de km, mag 8,7)
- 6 de agosto: Último Cuarto
- 9 de agosto: Luna menguante a unos 5° de Marte, en Tauro con las Pléyades, las Híades y Aldebarán (última parte de la noche)
- 12 de agosto: Luna Nueva ⭐ — desfile de seis planetas antes del amanecer + eclipse parcial de Sol al atardecer
- 12–13 de agosto: Máximo de las Perseidas (ZHR ~100) con cielo completamente sin Luna ⭐
- 15 de agosto: Venus en máxima elongación vespertina (45°53', mag −4,3)
- 20 de agosto: Primer Cuarto
- 28 de agosto: Luna Llena (Luna del Esturión) + eclipse parcial de Luna profundísimo, por la mañana
Fases lunares y planificación observacional
La distribución de las fases de agosto de 2026 es, sencillamente, la que cualquier observador desearía. Tras el Último Cuarto del 6 de agosto, el brillo lunar disminuye rápidamente hasta la Luna Nueva del 12 de agosto, que cae exactamente en las horas del máximo de las Perseidas. La ventana entre el 7 y el 17 de agosto ofrece las mejores condiciones del mes tanto para meteoros como para cielo profundo, con noches sensiblemente más largas que en julio y oscuridad astronómica ya plena en las horas centrales. En la segunda mitad del mes la Luna vuelve a hacerse notar, con el Primer Cuarto del 20 de agosto, que molesta sobre todo la primera parte de la noche, y la Luna Llena del 28 de agosto, que cierra el ciclo trayendo consigo el segundo eclipse del mes.
- 6 de agosto: Último Cuarto
- 12 de agosto: Luna Nueva — coincide con el eclipse solar
- 20 de agosto: Primer Cuarto
- 28 de agosto: Luna Llena (04:18 CEST) — Luna del Esturión, en eclipse parcial
La Luna Llena del 28 de agosto se conoce tradicionalmente como Luna del Esturión, nombre de origen norteamericano ligado al periodo en que la pesca del esturión en los Grandes Lagos resultaba más abundante. Este año el plenilunio no es solo nominal: la Luna entra en el cono de sombra terrestre pocas horas después, dando origen a un eclipse parcial tan profundo que roza la totalidad.
2–3 de agosto — El cometa 10P/Tempel en el perihelio
El mes se abre con una cita para prismáticos y pequeños telescopios. El cometa periódico 10P/Tempel (conocido también como Tempel 2) alcanza el perihelio el 2 de agosto, acercándose a unas 1,42 unidades astronómicas del Sol, unos 212 millones de kilómetros. Al día siguiente, el 3 de agosto, alcanza la mínima distancia a la Tierra: 0,414 UA, poco menos de 62 millones de kilómetros.
Las previsiones lo sitúan en torno a la magnitud 8,7: no será por tanto visible a simple vista, pero sigue al alcance de un buen prismático astronómico o de un pequeño telescopio bajo cielos suficientemente oscuros. Cuidado con un detalle que suele generar decepción en los principiantes: en el caso de los cometas la magnitud se refiere al brillo distribuido en toda el área del objeto, por lo que un cometa de magnitud 8,7 resulta notablemente menos evidente que una estrella de la misma magnitud. Esperad una mancha difusa, no un punto brillante.
Visibilidad: desde las coordenadas del centro de Italia, el 2 de agosto 10P/Tempel sale alrededor de las 21:30 en dirección sureste, alcanza su máxima altura hacia la 01:40 a unos 23° sobre el horizonte sur y permanece observable casi toda la noche. Un objetivo ideal para la astrofotografía de focal media con seguimiento sobre el cometa, o para una sesión visual con un refractor de campo amplio.
Algunos datos para contextualizarlo: 10P/Tempel pertenece a la familia de los cometas jovianos, fue descubierto el 4 de julio de 1873 por el astrónomo alemán Wilhelm Tempel y completa una órbita en unos 5,37 años. Su núcleo es inusualmente grande para esta categoría —diámetro estimado en torno a los 10,6 km— y extremadamente oscuro: refleja poco más del 2% de la luz solar que recibe.
9 de agosto — La luna creciente se encuentra con Marte en Tauro
En la última parte de la noche del 9 de agosto, una fina luna menguante —alrededor del 18% iluminada— se sitúa a unos 5° de Marte, una separación equivalente a diez veces el diámetro aparente de la Luna Llena. Desde las coordenadas del centro de Italia la Luna sale hacia la 01:45, mientras que Marte aparece en el horizonte este hacia las 02:20; la pareja asciende progresivamente en el cielo durante el resto de la noche, entre las constelaciones de Tauro y Auriga.
Lo que hace interesante la escena no es tanto la conjunción en sí como el contexto: en el mismo campo se encuentran las Pléyades, las Híades y la brillante Aldebarán. Un prismático de campo amplio permite apreciar mejor los cúmulos, aunque no hace falta instrumental para disfrutar del encuentro. Para la fotografía es una de las mejores ocasiones del mes: gran angular con paisaje para la escena de conjunto, o teleobjetivo de 135–300 mm para acercar Luna, Marte y Pléyades.
12 de agosto, antes del amanecer — El desfile de los seis planetas
La mañana del 12 de agosto, antes de la salida del Sol, Júpiter, Mercurio, Marte, Urano, Saturno y Neptuno se encuentran simultáneamente sobre el horizonte: lo que comúnmente se llama desfile planetario o alineación.
Una aclaración necesaria, porque el término "alineación" genera regularmente expectativas equivocadas: los planetas no forman una fila recta ni están realmente cerca en el espacio. Simplemente aparecen distribuidos a lo largo del mismo amplio arco de la bóveda celeste —la eclíptica— porque las órbitas planetarias se sitúan aproximadamente en el mismo plano. La configuración, además, no dura un instante: es observable también en las mañanas anteriores y posteriores. El 12 de agosto representa, sin embargo, el mejor compromiso entre la altura de Mercurio y Júpiter sobre el horizonte y la creciente luminosidad del cielo.
Secuencia de salida (coordenadas del centro de Italia, horarios orientativos):
- Neptuno — sale primero, hacia las 22:00. Requiere telescopio.
- Saturno — hacia las 22:30, en Piscis. Fácil a simple vista, espectacular al telescopio.
- Urano — hacia las 00:30. Al alcance de un prismático, si sabéis dónde buscarlo.
- Marte — hacia las 02:15, reconocible por su color rojizo.
- Mercurio — hacia las 05:00, muy bajo en el horizonte este.
- Júpiter — unos veinte minutos después, hacia las 05:20, inmerso en el crepúsculo. El Sol sale hacia las 06:20.
Estrategia: empezar cuando el cielo esté todavía completamente oscuro, buscando primero Neptuno y Urano con instrumentos, y terminar con Mercurio y Júpiter cuando el crepúsculo esté ya avanzado. Para los dos planetas más bajos hacen falta cielo despejado y una visual perfectamente libre hacia el este: edificios, árboles, colinas o bruma los borran sin remedio. Júpiter, recién reaparecido tras la conjunción solar del 29 de julio, es el más difícil de los seis.
Regla de seguridad absoluta: dejad de usar prismáticos y telescopios antes de que salga el Sol. El riesgo de apuntarlos accidentalmente hacia el Sol en las fases finales del crepúsculo es real, y las consecuencias para la vista son irreversibles.
12 de agosto, al atardecer — El eclipse de Sol desde Italia
La tarde del 12 de agosto la Luna pasa por delante del Sol dando origen a un eclipse total: el primero observable desde la Europa continental desde 1999. La franja de totalidad parte de la Rusia ártica, atraviesa Groenlandia e Islandia, roza un pequeño sector de Portugal y recorre España de noroeste a sureste, para terminar su trayecto poco más allá de las Islas Baleares, sobre el Mediterráneo. La totalidad dura entre minuto y medio y dos minutos, con el máximo —algo más de 2 minutos y 18 segundos— frente a la costa occidental de Islandia.
Desde Italia el eclipse es parcial, y conviene decirlo con claridad desde el principio: durante un eclipse parcial el Sol nunca queda oscurecido del todo y la corona no es visible, ni siquiera en el punto álgido del evento. Quien quiera ver la corona, las cuentas de Baily y el anillo de diamante debe encontrarse dentro de la franja de totalidad.
Porcentajes de cobertura y horarios
La cobertura crece con regularidad de sureste a noroeste: se pasa de aproximadamente el 18% en Calabria a más del 93% en Piamonte y Liguria, con los valores más altos —en torno al 95%— en el poniente ligur y en el noroeste de Cerdeña. Las regiones más favorecidas son las septentrionales y occidentales: Piamonte, Valle de Aosta, Liguria, Lombardía, Emilia-Romaña, Toscana y Cerdeña.
- Inicio del fenómeno: entre las 19:27 y las 19:38, según la localidad.
- Máximo: hacia las 20:20 en el noroeste y en Cerdeña, hacia las 20:11 en Roma, ya hacia las 19:56 en Palermo.
- Milán: inicio 19:27, máximo hacia las 20:20, cobertura del disco solar en torno al 93%.
El verdadero problema no es la cobertura: es el horizonte
Esta es la parte que muchos subestimarán. El eclipse se produce con el Sol muy bajo en el horizonte occidental, próximo al ocaso. A alturas tan rasantes no basta con saber cuánto quedará cubierto el disco solar: hay que saber si el Sol se verá desde el punto en el que os encontréis. Una elevación hacia el oeste-noroeste —la dirección en la que se pone el Sol— puede ocultarlo por completo, proyectando sombras de decenas de kilómetros. En las regiones del centro y sur, además, el máximo absoluto de cobertura cae después del ocaso local y por tanto no es observable.
Hay una paradoja que conviene tener presente al elegir el lugar: precisamente donde el eclipse es más profundo, el Sol también está más bajo. La profundidad del fenómeno y la facilidad de observación tienden en direcciones opuestas. En el máximo, la visual queda libre solo donde el horizonte hacia el oeste-noroeste está despejado: llanuras, costas, crestas bien expuestas. Los valles y las laderas con una montaña a la espalda hacia el oeste se sumergen en la sombra y pierden el espectáculo.
El INAF ha elaborado para la ocasión una serie de mapas de visibilidad de todo el territorio nacional, calculados mediante ray-tracing sobre el modelo digital de elevación TinItaly del INGV con una resolución de 10 metros por píxel, teniendo en cuenta la curvatura terrestre y la refracción atmosférica. Los mapas clasifican cada punto del territorio en visual libre, marginal, bloqueada por relieves o Sol ya puesto, y están disponibles tanto para todo el país como para las 190 teselas en que se divide el modelo. Es la primera herramienta que hay que consultar para elegir dónde ir, seguida idealmente de una visita en persona unos días antes, a la misma hora, para verificar la visibilidad real del Sol al atardecer.
Para quien no pueda desplazarse, el INAF organiza una retransmisión en directo a partir de las 19:30 del 12 de agosto, en colaboración con la Unione Astrofili Italiani y la Associazione dei Planetari Italiani, con imágenes del eclipse parcial desde las secciones de la UAI en Cremona y La Spezia y tomas de la totalidad desde España, prevista hacia las 20:30 hora italiana.
Observación solar: sin atajos
- Hacen falta gafas certificadas para eclipses solares (norma EN 1836 / ISO 12312-2). Las gafas de sol, los cristales ahumados, las placas radiográficas y los CD no protegen.
- Comprobad que los filtros no estén rayados, perforados o deteriorados antes de usarlos.
- Prismáticos, telescopios y cámaras requieren filtros solares certificados montados delante del objetivo, nunca detrás del ocular.
- El Sol bajo y rojizo engaña: parece inofensivo pero no lo es. El oscurecimiento parcial no reduce el riesgo para la retina.
- La observación indirecta por proyección sobre una superficie sigue siendo el método más seguro, ideal con niños.
12–13 de agosto — Perseidas en su máximo con cielo sin Luna
Pocas horas después del eclipse comienza el tercer acto de la jornada. Las Perseidas alcanzan su máximo en la noche del 12 al 13 de agosto, con un ZHR —tasa horaria cenital— de unas 100 meteoros/hora en condiciones observacionales ideales. El periodo de actividad se extiende desde la segunda mitad de julio hasta más allá del 20 de agosto.
La circunstancia que convierte a 2026 en un año para señalar es la coincidencia con la Luna Nueva del 12 de agosto: durante toda la noche el cielo estará completamente libre de la molestia de la luz lunar, permitiendo captar incluso los meteoros más débiles. Como subraya la Sección de Meteoros de la Unione Astrofili Italiani, se trata de una configuración que no se da todos los años y que convierte a este en uno de los mejores momentos de la década.
Según el calendario de la International Meteor Organization, el máximo principal se espera en las primeras horas del 13 de agosto, aproximadamente entre las 04:00 y las 06:00 hora italiana, dentro de una ventana más amplia de actividad elevada que abarca toda la noche. Desde latitudes italianas el radiante, en la constelación de Perseo, alcanza una altura útil ya hacia las 22:00–23:00 y sigue subiendo hasta el amanecer.
Cómo observarlas (y cómo no)
Para las Perseidas no hace falta ningún instrumento óptico: prismáticos y telescopios restringen demasiado el campo y son contraproducentes. Lo ideal es alcanzar una localidad alejada de las luces artificiales, dejar a los ojos al menos veinte minutos para adaptarse a la oscuridad y observar una amplia porción de cielo —preferiblemente hacia el noreste en las primeras horas de la noche y hacia el cénit en las horas previas al amanecer, cuando el radiante está más alto.
Un dato útil para calibrar las expectativas: el ZHR es un valor teórico, calculado imaginando un cielo perfectamente oscuro, el radiante en el cénit y una visual sin obstáculos. El número realmente observable será inevitablemente inferior y depende sobre todo de la contaminación lumínica. Desde un lugar de llanura bien iluminado se cuentan unas pocas decenas de meteoros por hora; desde un lugar oscuro en altura el recuento cambia radicalmente.
Los orígenes: Swift-Tuttle y la intuición de Schiaparelli
Las Perseidas proceden del cometa periódico 109P/Swift-Tuttle, descubierto en 1862, que con un periodo orbital de unos 133 años deja a lo largo de su órbita una vasta corriente de fragmentos y polvo. Cada verano la Tierra atraviesa esta región y las partículas entran en la atmósfera a unos 59 km/s —más de 210.000 km/h—, incendiándose por fricción y produciendo las estelas luminosas que conocemos.
El vínculo entre las lluvias de meteoros y los cometas se comprendió precisamente gracias a esta lluvia: en 1866 Giovanni Virginio Schiaparelli demostró que la órbita de las Perseidas coincidía con la del cometa Swift-Tuttle, sentando las bases de la meteorística moderna. En Italia la lluvia se conoce como "Lágrimas de San Lorenzo": la festividad cae el 10 de agosto y durante siglos el máximo se produjo cerca de esa fecha, mientras que hoy llega generalmente dos o tres días más tarde.
Las demás lluvias de agosto
Las Perseidas acaparan la atención, pero la Sección de Meteoros de la UAI señala varias otras lluvias activas durante el mes:
- Northern delta-Aquariids (NDA) — ZHR de unos 5, observables en los primeros días del mes en las horas previas al amanecer, últimas representantes del complejo meteórico de finales de julio.
- kappa-Cygnids (KCG) — ZHR de unos 3, activas en la segunda mitad del mes. Apreciadas porque producen meteoros relativamente lentos y a menudo luminosos, y por haber mostrado en el pasado inesperados aumentos de actividad.
- lambda-Aquariids (LAQ) y kappa-Draconids (KDR) — ZHR entre 2 y 3. Las segundas son particularmente favorables desde Italia gracias a su radiante septentrional, observable durante gran parte de la noche.
- kappa-Perseids (KAP) y August Draconids (AUD) — ZHR de unos 2, las primeras fácilmente observables junto a las Perseidas.
- Aurígidas (AUR) — normalmente ZHR de unos 2, pero ocupan un lugar especial en la historia de la meteorística por haber dado origen, en raras ocasiones, a inesperados estallidos con frecuencias muy superiores a lo normal. Merece la pena vigilarlas.
- pi-Perseids (PIE) y August theta-Aquilids (ATA) — ZHR de unos 2, contribuyen al recuento global de las largas noches de verano.
Para quien quiera documentar el evento: una cámara ojo de pez o gran angular (24 mm o menos) sobre trípode fijo, apuntando al cénit y programada con disparo continuo, es el equipo ideal para capturar la actividad de toda la noche y producir un time-lapse. Con el cielo sin Luna del 12–13 de agosto, las condiciones para la fotografía de meteoros son las mejores posibles.
15 de agosto — Venus en su máxima elongación vespertina
Mientras los planetas se agolpan en el cielo matutino, Venus sigue siendo la reina indiscutible de la noche. El 15 de agosto alcanza la máxima elongación oriental, situándose a 45°53' del Sol: la mayor separación aparente del año y el mejor momento para observarlo. Brilla con magnitud −4,3 en la constelación de Virgo, visible al oeste tras el ocaso, y permanece bien posicionado en el cielo vespertino hasta finales de septiembre.
El dato interesante para quien observe al telescopio es la fase: en la máxima elongación Venus muestra exactamente un cuarto, es decir, el disco iluminado por la mitad, como una pequeña Luna en cuarto creciente. Es la configuración más didáctica de todo el ciclo venusiano y la que convenció a Galileo Galilei, en 1610, de que el planeta orbitaba alrededor del Sol y no de la Tierra. Con un telescopio de 60–80 mm a 50–100×, la fase ya resulta perfectamente evidente.
Desde mediados de agosto en adelante la falce comienza a adelgazar mientras el disco aparente crece, acercándose a la conjunción inferior del 24 de octubre. Es el momento adecuado para iniciar una serie de observaciones repetidas: fotografiar o dibujar Venus una vez por semana desde ahora hasta octubre documenta todo el tránsito de cuarto a falce fina. Es uno de los proyectos observacionales más gratificantes y menos exigentes que un aficionado puede emprender.
28 de agosto — Eclipse parcial de Luna casi total
El mes se cierra como empezó, con un evento de relieve. En la última parte de la noche entre el 27 y el 28 de agosto la Luna Llena atraviesa el cono de sombra terrestre dando origen a un eclipse parcial profundísimo, a un suspiro de la totalidad.
- Entrada en penumbra: hacia las 03:23 CEST — el oscurecimiento es inicialmente difícil de percibir a simple vista.
- Inicio de la fase parcial: 04:33 — el borde lunar entra en la sombra propiamente dicha.
- Máximo: hacia las 06:18.
- Salida de la sombra: 07:51, no observable desde Italia.
La magnitud umbral alcanza 0,93: la sombra terrestre cubre alrededor del 93% del diámetro lunar y, considerando la superficie del disco, en torno al 96% de la Luna queda inmerso en la sombra. Falta por tanto muy poco para la totalidad. La porción oscurecida puede adquirir un tono anaranjado o cobrizo, debido a la luz solar filtrada y desviada por la atmósfera terrestre —el mismo mecanismo que produce las "Lunas de sangre" de los eclipses totales, aquí atenuado por la presencia de un fino borde directamente iluminado que, por contraste, tiende a enmascarar el color.
La limitación, desde Italia, es el ocaso de la Luna. Al inicio de la fase parcial el satélite se encuentra a unos 19° sobre el horizonte suroeste (coordenadas del centro de Italia), pero en el momento del máximo está ya muy cerca del horizonte oeste y se pone poco después, hacia las 06:37. Como en el eclipse de Sol del día 12, hace falta un horizonte occidental completamente despejado: llanuras, costas orientadas al oeste, miradores elevados. La Luna eclipsada se encuentra en la constelación de Acuario, con Fomalhaut más abajo y Saturno en Piscis como referencia a simple vista.
Para la fotografía la baja altura es un problema (turbulencia atmosférica y extinción) pero también una oportunidad: una Luna eclipsada a pocos grados del horizonte, encuadrada junto a un elemento de paisaje, produce imágenes de gran impacto que desde el cénit serían imposibles. Teleobjetivo de 300–600 mm o telescopio de focal corta, y una visita previa al lugar para determinar el acimut exacto del ocaso lunar.
Cielo profundo de agosto: Vía Láctea, Triángulo de Verano y el regreso de Andrómeda
Al margen de los eventos programados, agosto es un mes excelente para el cielo profundo. Las noches se han alargado respecto a julio, la oscuridad astronómica ocupa ya varias horas y la ventana en torno a la Luna Nueva del 12 —aproximadamente del 7 al 17 de agosto— ofrece las mejores condiciones del mes. Respecto a julio, el núcleo galáctico en Sagitario culmina antes, liberando la segunda mitad de la noche para los objetivos otoñales que vuelven a salir por el este.
- Vía Láctea de verano — Sagitario, Escudo, Águila — Todavía en su punto álgido en las primeras horas de la noche, con el núcleo galáctico en el meridiano poco después del crepúsculo. Desde latitudes del norte de Italia, M8 (Nebulosa Laguna) y M20 (Trífida) culminan bajas (unos 18°–22°) y requieren horizonte sur despejado; los filtros H-alfa de banda estrecha compensan bien la extinción atmosférica. Para el gran angular (≤50 mm), las noches de la primera decena son las últimas con el núcleo en posición realmente favorable.
- M11 (Cúmulo del Pato Salvaje) — En el Escudo de Sobieski, en el borde de la Vía Láctea: uno de los cúmulos abiertos más ricos del cielo, que con un telescopio de 80–100 mm se resuelve en cientos de estrellas en un campo de unos 14'.
- M22 y M24 — El cúmulo globular M22 en Sagitario está entre los más ricos del cielo, injustamente menos célebre que M13; M24, la Nube Estelar de Sagitario, se aprecia mejor a bajo aumento y campo amplio. Ambos bien situados en agosto.
- El Triángulo de Verano — M57, M27, Albireo — Vega, Deneb y Altair están prácticamente en el cénit en las horas centrales: la posición ideal, con extinción atmosférica mínima. La Nebulosa del Anillo (M57) en Lira y la Nebulosa Dumbbell (M27) en la Zorrilla son objetivos clásicos para cualquier apertura; Albireo en el Cisne sigue siendo la doble más fotogénica del cielo boreal por su contraste oro-azul.
- M31 (Galaxia de Andrómeda) — Vuelve a ser protagonista. En la segunda mitad de la noche asciende cada vez más alta por el este, señalando el paso hacia el cielo otoñal. Es el momento de retomar las sesiones de acumulación sobre este objetivo tras los meses estivales en que estaba demasiado baja.
- Cúmulo Doble de Perseo (NGC 869 y NGC 884) — Sale en la segunda mitad de la noche, en la misma región de la que irradian las Perseidas. Perfecto en prismáticos o telescopio de campo amplio, una buena manera de llenar las pausas entre meteoro y meteoro durante las vigilias del 12–13.
- M13 (Hércules) — Todavía bien situado en las primeras horas de la noche, ideal para la acumulación multinoche con un refractor apocromático antes de que descienda hacia el oeste.
Estrategia para una noche tipo: abrir con M13 y los objetivos de la Lira mientras el cielo se oscurece, pasar a Sagitario y el Escudo cuando el núcleo galáctico esté en el meridiano, y cerrar la noche con Andrómeda y el Cúmulo Doble cuando asciendan por el este. Tres "estaciones" de cielo en una sola noche: es una de las razones por las que agosto es el mes más completo del año para la observación visual.
Errores que evitar
- Mirar el eclipse del 12 de agosto sin filtros certificados porque "el Sol está bajo y no molesta". Un Sol al ocaso engaña: incluso con el 95% del disco cubierto, la parte visible daña de forma irreversible la retina. Gafas certificadas ISO 12312-2, o proyección indirecta.
- Elegir el lugar de observación del eclipse solo en función del porcentaje de cobertura. Donde el eclipse es más profundo, el Sol también está más bajo: cuenta más tener un horizonte oeste-noroeste completamente despejado. Consultad los mapas de visibilidad del INAF y haced una visita al lugar unos días antes, a la misma hora.
- Observar las Perseidas con prismáticos o telescopio. Restringen el campo y hacen que os perdáis la mayoría de los meteoros. Ojo desnudo, veinte minutos de adaptación a la oscuridad, tumbona y cielo abierto.
- Presentarse la noche del 12 de agosto sin haber comprobado antes el tiempo y sin un plan B. El máximo de las Perseidas con Luna Nueva no se repite pronto: si vuestro lugar está cubierto, valorad desplazaros unas decenas de kilómetros.
- Esperar ver la corona solar desde Italia. En un eclipse parcial la corona nunca es visible, ni siquiera en el punto álgido. Quien quiera verla debe estar dentro de la franja de totalidad.
- Interpretar el "desfile de los seis planetas" como una alineación física en el espacio. Los planetas aparecen a lo largo de la eclíptica, como ocurre regularmente; el evento es su visibilidad simultánea, no una configuración rara en el espacio.
- Perderse el eclipse lunar del 28 porque "total es solo parcial". Con el 96% del disco en sombra, está a un suspiro de la totalidad, pero debe observarse bajo, en el horizonte occidental, antes del ocaso lunar, así que el lugar debe elegirse con antelación.
- Esperar que 10P/Tempel sea visible a simple vista. Con magnitud 8,7, y con el brillo distribuido en toda la cabellera, hace falta un prismático astronómico o un pequeño telescopio bajo cielo oscuro.
- Posponer las sesiones de cielo profundo hasta el final del mes. La mejor ventana está en torno a la Luna Nueva del día 12; a partir del 20 la Luna creciente y después llena va cerrando progresivamente la puerta.
Agosto de 2026 es el mes que los aficionados llevaban esperando: un solo día, el 12, que alinea un desfile planetario al amanecer, el primer eclipse total de Sol en la Europa continental desde 1999 al atardecer, y el máximo de las Perseidas bajo un cielo completamente sin Luna la noche siguiente. Lo enmarcan el cometa 10P/Tempel en el perihelio al inicio, Venus en su máxima elongación a mediados de mes y un eclipse lunar casi total en el cierre.
El consejo que vale más que cualquier otro es sencillo y se ignora sistemáticamente: preparad los lugares de observación ahora, no el mismo día. Tanto el eclipse del 12 como el del 28 se juegan en pocos grados de horizonte, y la diferencia entre ver y no ver se mide a menudo en pocos cientos de metros de desplazamiento. Los mapas están ahí, y también el tiempo para usarlos. Después solo quedan el cielo, la tumbona y las veinte mejores noches del año.